Por Mario Naranjo
SANTIAGO, octubre 22. - Los mercados latinoamericanos
se derrumbaban el miércoles, arrinconados por el temor a una
recesión global que hundía a las bolsas en todo el mundo y que
castigaba con especial fuerza a los países emergentes.
Para nublar más el panorama, el Fondo Monetario
Internacional (FMI) dijo que el crecimiento económico de
América Latina en el 2009 podría reducirse más de lo previsto,
en medio de una caída de los precios de las materias primas que
constituyen los motores de varios países de la región.
A su vez, el subsecretario del Tesoro de Estados Unidos
David McCormick comentó que la mayor economía del mundo
enfrentaría algunos trimestres desafiantes en el futuro, pero
que podría empezar a recuperarse a fines del próximo año.
Pese al llamado de McCormick a la calma, los mercados se
mantenían temerosos, por lo que el índice MSCI de acciones
latinoamericanas se derrumbaba un 10,04 por
ciento, a 1.981,41 unidades.
"La incertidumbre y la volatilidad se apoderan nuevamente
de los mercados internacionales, principalmente frente a
comentarios que siguen sugiriendo altos riesgos incluso de una
recesión global", precisó un informe de la correduría
Ultrabursátiles, en Bogotá.
El índice Bovespa de la Bolsa de Valores de Sao
Paulo, la mayor de la región, caía un 5,44 por ciento, afectada
por la debilidad de las acciones de las firmas productoras de
materias primas.
En México, el índice bursátil IPC se desplomaba más
de un 5 por ciento, en medio de temores por la salud de la
economía de Estados Unidos, su mayor socio comercial.
Las caídas se repetían en Chile, donde el referencial IPSA
de la Bolsa de Comercio de Santiago perdía un 2,72 por
ciento, mientras que la Bolsa de Colombia retrocedía un
2,12 por ciento, a 7.493 unidades.
UN TANGO TRISTE
En Buenos Aires, el índice bursátil Merval se
despeñaba un 11,75 por ciento, un día después de que el
Gobierno de Argentina dispuso una reestatización del sistema
privado de pensiones, de 30.000 millones de dólares, para
garantizar las jubilaciones.
La justicia argentina prohibió además a las administradoras
de fondos previsionales operar en los mercados financieros por
siete días, por lo que el volumen de negocios en bonos y
acciones era reducido.
La deuda y las monedas de las naciones emergentes
registraban una tensión severa. Hungría, entre ellas, debió
elevar sus tasas de interés en tres puntos porcentuales para
defender a su alicaída divisa, el florín.
El índice MSCI de acciones emergentes caía un
6,83 por ciento a sus mínimos desde junio del 2005 y los
diferenciales de riesgo de la deuda emergente superaron los 700
puntos básicos sobre los bonos del Tesoro de Estados Unidos,
según el Indice Plus de Bonos de Mercados Emergentes de JP
Morgan (EMBI+).
Es la primera vez desde inicios del 2003 que los
diferenciales de riesgo soberano emergente superan esa marca.